Lucio Septimio Severo (en latín: Lucius Septimius Severus; Leptis Magna, África, 11 de abril de 145-Eboracum, Britania, 4 de febrero de 211) fue emperador del Imperio romano de 193 a 211. Fue el primer emperador romano de origen africano en alcanzar el trono y el fundador de la dinastía de los Severos. Tras su muerte, fue deificado por el Senado.
De ascendencia itálica (por su madre) y púnica–bereber (por su padre), Severo logró hacerse sitio en la sociedad romana e incluso tener una próspera carrera política, en la que llegó a ser gobernador de Panonia, en la actual Hungría. Ya que su padre no pertenecía al orden senatorial ni realizó servicios al Estado, no debió ser ajeno a su promoción el hecho de que dos primos de su padre habían sido cónsules durante el reinado de Antonino Pío. Tras la muerte del emperador Pertinax, los pretorianos vendieron el trono imperial a Didio Juliano, un rico e influyente senador. Sin embargo, desde el inicio de su reinado Juliano tuvo que enfrentarse a una férrea oposición procedente del pueblo y del ejército.





